Mostrando entradas con la etiqueta ensayadores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ensayadores. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de abril de 2013

Plateros, Ensayadores y Método de Ensayar.


Una de las cosas que más nos intriga, nos llama la atención y nos gusta de la numismática es sin duda las marcas y las iniciales de los ensayadores.
Aquí tratare de forma breve desde la Edad Media hasta Isabel II los pasos que se dieron en cuanto a los ensayadores y método de ensayar.

La reforma de la moneda en Castilla operada por los nuevos monarcas católicos se había iniciado dos décadas antes, a través de la creación de una nueva pieza de oro, el excelente, y con la aparición de nuevos reales de plata emitidos ahora a nombre de Fernando e Isabel, cuya labra fue regulada por una Ordenanza de 1475 que fue enviada a las cecas de Toledo y Sevilla. Pero fue en el año 1497 cuando los Reyes Católicos ultimaban el necesario proceso de cambio en la amonedación castellana al dictar en la ciudad de Medina del Campo su famosa Pragmática de 13 de junio.

El nuevo sistema monetario que se adecuaba a los patrones vigentes en ese momento en Europa y que quedaba integrado
por las nuevas monedas en los tres metales eran: El Excelente de granada ( en oro), El real ( plata ) y la Blanca ( en moneda de vellón ).

En estas nuevas innovaciones del recién creado numerario castellano se sumaron ahora nuevas marcas sobre las monedas con el fin de garantizar la legalidad de la ley del metal que contenían las diferentes especies acuñadas.

Fernando e Isabel conocían los malos sistemas monetarios y económicos que Enrique IV había tenido a lo largo de su reinado, la excesiva concesión de licencias de apertura de casas de moneda y la elevada cantidad de emisiones de monedas fraudulentas y de escasa ley que habían sido fabricadas en las numerosas cecas distribuidas por todo el reino, en los últimos años del reinado de Enrique IV los talleres monetarios se estiman en más de un centenar y por el Ordenamiento que el rey  Enrique IV emitió en la ciudad de Segovia el 10 de abril de 1471 las cecas fueron reducidas a 6, Burgos, Toledo, La Coruña, Sevilla, Segovia y Cuenca.



Los Reyes Católicos tras la desastrosa política monetaria del hermano de Isabel actuaron rápidamente autorizando expresamente que se acuñasen monedas en las seis cecas  que habían sido legalizadas por Enrique IV, hay que decir que se agrego una ceca más, la antigua ceca árabe de Granada.

En todo este asunto lo más complicado era el que afectaba al problema de la falsificación y a la escasez de la ley de las monedas  por falta de control por parte de las autoridades estatales incapaces de controlar la pureza de los metales tanto en pasta como ya acuñada la moneda.

En las acuñaciones de moneda romana ya se colocaba el nombre del magistrado responsable en las monedas acuñadas  para que la legalidad de la ley  del metal acuñado se ajustase, también se podía saber mediante un símbolo personal ó  mediante una abreviatura.
En la Edad Media existía ya la práctica de colocar sobre las monedas labradas y junto a la marca del taller monetario alguna señal o símbolo que hacía referencia a la calidad del metal acuñado.
 Sin embargo en el reinado de Enrique IV todo este procedimiento se perdió.

Fernando e Isabel preocupados por la necesidad que este problema conllevaba decidieron poner alguna marca  que respondiese de la ley de cualquier moneda labrada en alguna de las siete cecas oficiales castellanas, para garantizar y evitar acuñaciones fraudulentas y de escasa ley.
Los Reyes católicos decidieron que el  ensayador debería poner de forma clara en todas y cada una de las monedas labradas en cualquiera de las siete cecas oficiales del reino su marca o sigla para saber quien había efectuado el ensaye  y se responsabilizase que la ley de los metales con que habían sido fabricadas las piezas en cada una de las cecas era correcta, punzón que además debería ser perfectamente conocido por todos, lo cual se mando escribir ante el escribano de la casa, por si faltase ley se sepa quien fue el ensayador, el tallador de cada casa tenía la obligación de poner en los cuños la señal del ensayador estando el escribano delante y anotando la señal para que quedase anotado para siempre.


El ensayador solía ser una persona de confianza y que conocían a la perfección el trabajo y el ensaye de los metales preciosos  solían ser por mayoría, aunque no todos “plateros - orfebres”, que en el siglo XVI  podemos nombrar a,  Juan de Morales (quien trabajó en la ceca de Burgos), Alejo de Montoya (en la de Toledo), Francisco Téllez (en la de Granada), y el gran maestro y excelente platero Juan de Arfe y Villafañe,  que en el año 1596 recibió el nombramiento de ensayador de la Casa Vieja de la Moneda de Segovia.



El ensayador llego a ser una persona de gran prestigio y reconocimiento social, era el encargado de determinar la ley de los metales acuñados. Su trabajo tenía una extraordinaria importancia, pues la aceptación de la moneda dependía del valor del metal en que estaba labrada.

El Ordenamiento de 1497 también  contenía numerosas referencias a las tareas y obligaciones de este funcionario de la moneda especificándose  cómo debía efectuarse el ensaye de los metales.


        *Ensayo de metales por toque ó método de puntas.

El "ensayo de metales" permitía conocer la proporción de plata y cobre en las monedas de oro, ó cobre en las monedas de plata, en la antigüedad la forma más sencilla de comprobar la ley de los metales era el “Toque”  ó “método de puntas”, el cual les permitía un cálculo aproximado mediante una comprobación visual y de ahí se sacaba la más precisa equivalencia según color.
Este método se conocía ya desde la Grecia clásica y se prolongo hasta finales del siglo XIX.

La piedra “toque” solía ser dura de grano fino y lo más importante de color negro.  ( de color negro porque al rozar un metal en ella dejaba más visible la señal ).
Este método consistía en frotar una pieza de oro, plata o cualquier mineral sobre una piedra negra( posiblemente basalto), y comparar  el color dejado con unas varillas de muestra preparadas previamente con extremos cubiertos de plata u oro de distinta ley, después  el ensayador hacía una comprobación visual para decidir la equivalencia más precisa según el color.
( El ensayador ya tenía preparado un muestrario de muchas puntas y diferente ley ).


Introduciendo una copela en el horno durante una operación de ensayo. 
Grabado procedente de la obra de Juan de Arfe, Quilatador de plata, oro y piedras.


                   *Ensaye por copela ó por fuego.

Otro método oficial que empezó allá por la edad media y continúo casi hasta la Edad Contemporánea fue el que aun hoy conocemos como el de “ Copelación”, que en su época se le conocía por “ “ensaye por fuego”.

El ensaye por fuego era una afinación de precisión ya que las cantidades de metal utilizadas en cualquiera de las operaciones eran lo más pequeñas posibles, aunque también se tenía en cuenta que su peso fuera más o menos igual a las cantidades utilizadas en la fabricación de las piezas para facilitar  los cálculos.

El ensaye de la plata, una vez pesado la cantidad que se quería analizar, consistía en fundir la cantidad elegida junto con otra cantidad determinada de plomo en unos pequeños recipientes que se emplean para fundir alguna materia a muy alta temperatura especiales llamados copelas, en hornos  introduciendo la copela en un recipiente llamado “ mufla” que concentraba el calor e impedía la caída de impurezas en el interior de la copela.

*Mufla; Hornillo en forma de copa, que se coloca dentro de un horno para reconcentrar el calor y conseguir la fusión de diversos cuerpos, con el objetivo de obtener cenizas, es decir, calcinar las muestras.
* Copela; Se trata de un plato casi plano en forma de cono, de fondo grueso, hecho de cenizas de huesos calcinados ( Cendra ), usado en la obtención del oro y la plata.
* Cendra; Pasta de cenizas de huesos que se usa en las copelas. 



COPELAS


El plomo desaparecía durante el proceso llevándose con él otras posibles impurezas, dejando en la cavidad de la copela una bola de plata pura, cuyo peso se comparaba con el de la muestra inicial para calcular la cantidad de liga y, por tanto, la ley. Como el plomo siempre se presenta con una cierta cantidad de plata, había que ensayar también el plomo utilizado, en cantidad igual a la empleada en el ensaye, y descontar la cantidad de plata aportada por él al experimento, lo que se hacía colocando en el plato de las pesas de la balanza el peso equivalente a la plata extraída del plomo o la propia muestra de plata procedente del ensaye del plomo. De esta forma, el resto de las pesas indicaban el peso exacto de la plata contenida en la muestra.

Para ensayar el oro por este método, una vez eliminado el cobre por copelación, era necesario separar la plata mezclada con el oro mediante el recurso a baños de aguafuerte.
En este caso las cantidades que se ensayaban eran muy pequeñas, por lo que tanto los pesos (balanzas) utilizados como las pesas tenían que ser de una precisión extrema.
Las pesas dinerales utilizadas en el ensaye eran fabricadas por los propios ensayadores.

También otro método de ensayo y mas entrada la edad moderna, consistía en extraer un trozo del metal a analizar, se calentaba en un horno y una vez caliente se le daba forma haciendo con él una lamina fina,  una vez fría se pesaba en una bascula de precisión. A continuación el ensayador tenía que utilizar un hornillo para eliminar por evaporación los metales menos nobles, como plomo y cobre.
Según una tabla que tenían los ensayadores comprobaban  la diferencia entre el peso del metal ya refinado y el peso original determinaba su ley.


En las monedas acuñadas a nombre de Isabel II podíamos ver las iniciales de los ensayadores en las monedas acuñadas desde 1834 hasta 1852 tanto en la plata como en el oro.

Las marcas técnicas, se colocan en la leyenda del reverso, bajo el escudo y en
sentido contrario a la leyenda principal, para que puedan ser identificadas rápidamente.

                                         Marca de ceca                             Marca de ensayadores


Ensayadores  del periodo de Isabel II:


CR: José Luis Castroviejo y Francisco Rodríguez
 CL  José Luis Castroviejo y Eugenio Lara . 
 NC  Antonio Rafael Narváez y  José Luis Castroviejo.
 DG:  José Duro Garcés
 DR: Joaquín Delgado Díaz y Benito de Rojas 
 RD: Benito de Rojas y Joaquín Delgado Díaz
 RD: Benito de Rojas y Vicente Delgado.
  PS:  Francisco Paradaltas  y Simeón Solá i Roca
  SM:   Simeón Solá i Roca y Francisco Miró
 Juan Antonio Casamada
 Félix Miguel Peiró y Rodrigo

Tras la primera reforma monetaria  que fue el 15 de abril de  1848  supuso que a partir de 1850  fuesen sustituidas las tradicionales marcas de ceca por estrellas con diferente número de puntas, y en 1850 desaparecen en Madrid y Barcelona las siglas de los ensayadores  y en  1852  desaparecen  en Sevilla.





Sitios de referencia:

http://www.historialia.com/detalle/184/enrique-iv-de-castilla
El Arte de ensayar oro y plata, por don bernardo Muñoz de Amador.
El arte de los metales, por Alvaro Alonso Barba.























martes, 20 de noviembre de 2012

Primeras acuñaciones en plata, 20 Reales " Leyenda Monarquica"



 PRIMERAS ACUÑACIONES EN PLATA.
              “Leyenda monárquica”

En 1833 se producen tres hechos, muere el Rey Fernando VII, se produce el primer levantamiento Carlista en medio de una fuerte epidemia de Cólera y Javier del Burgo impone en España la moderna división en provincias.
El 10 de abril de 1834 y tras la muerte del rey el 29 de septiembre de 1833, el 3 de octubre de ese año se hizo público su testamento, en el que nombraba a su viuda, María Cristina de Borbón, Gobernadora del Reino durante la minoría de edad de su hija Isabel II, instituyéndose un Consejo de Gobierno que habría de asesorarla y que se encargaría de realizar la transición liberal. Los liberales pedian el regreso a un régimen, que continuase las ideas de la Constitución de Cádiz de 1812.

La reforma, dirigida en primer término por Cea Bermúdez y más tarde por  Martínez de la Rosa, no restablecería la Constitución de 1812, pero sí abriría el paso a una nueva constitución, el Estatuto Real de 1834.


El Estatuto Real fue una constitución flexible, breve e incompleta. De tan sólo 50 artículos, que regulaban la organización de las Cortes, sus funciones y sus relaciones con el Rey, no recogía ningún título dedicado a la Monarquía ni a sus Ministros y, sobre todo, no contenía una declaración de derechos fundamentales del ciudadano. Es decir, una dejación voluntaria de poderes por parte de la Corona, que se vio obligada por las circunstancias a transferirlos a otros órganos.

Durante esta etapa de reformas, en 1834 sale a circulación la primera moneda de 20 Reales a nombre de Isabel II.

Isabel II, María Cristina y la infanta Maria Luisa Fernanda

Estas piezas de plata de los primeros años de su reinado con leyenda “Monárquica”  circularan junto a las piezas de cobre en maravedís,  se sumarán a la modernidad y utilizarán como única moneda de cuenta el real de vellón.
Como ya vimos en las primeras monedas acuñadas en cobre, el cambio más importante que veremos en las monedas de plata será que las leyendas aparecen ya en castellano.
 Esta será la única novedad hasta la trascendental reforma de 1848.

Creo conveniente empezar hablando sobre la moneda de 20 Reales, para luego ir hablando de los valores más bajos.
Sabemos que un grave problema político, pero también monetario, fue el carlista. La guerra civil iniciada por la no aceptación por parte de Don Carlos de la sucesión en la persona de su sobrina, Isabel II, supone el uso de la moneda como arma propagandística y financiera. Obviamente, la cuestión bélica impidió efectuar una reforma en mayor profundidad del sistema monetario. La guerra marcó la prioridad en los esfuerzos de los gobernantes. Su fin posibilitó que se fueran dando los primeros pasos hacia una reforma que definiese un nuevo sistema monetario.

 España mantenía un sistema monetario prácticamente igual al de época colonial, además el precio de la plata en el mercado internacional era creciente y eso agravó la situación porque ahora también afectó a la plata extranjera, que comenzó a huir del mercado español y se convirtió en objeto de especulación.

Los tipos, su heráldica  y leyendas monetarias son siempre el reflejo de la concepción del poder que tiene el emisor, de la legitimidad que quiere transmitir a sus súbditos y a los otros estados, de la soberanía que ejerce o de territorios que
desea reivindicar. Todo ello dentro del marco de un documento económico que se convierte en el mejor portavoz de los ideales del poder. En este caso los cambios son  porque se desea informar de un cambio político (acceso de un nuevo soberano al trono).

Como ya sabemos, el rey apostaba por los liberales, sus tradicionales enemigos, para que apoyaran la sucesión de su hija. Por ello en esta extraña acuñación, que muchos consideran solamente una prueba, se cambia ligeramente el contenido político de las leyendas, ahora escritas en castellano, aunque se mantiene todo el resto de la simbología (rey por la Gracia de Dios, rey de España y de las Indias, y en el canto Dios es el Rey de Reyes), pero el retrato se ha humanizado, el valor aparece en reales de vellón (como en el Trienio Liberal) y el Toisón aparece en la moneda de plata más importante (Duro), todo ello parece un claro indicio del futuro.

Sobre el nuevo diseño de el duro de plata diseñado en 1833, es decir la pieza de 20 reales de vellón, que no  llegaron a circular  posiblemente por terminarse durante la última enfermedad del rey,  hay que decir que estos mismos tipos y leyendas de los 20 reales de vellón serán los utilizados oficialmente en las primeras acuñaciones de Isabel II.

 Esta nueva moneda y diseño de Fernando VII con valor 20 Reales, realizado por Mariano González Sepúlveda que en 1827 fue diseñada, muestra la urgencia del gobierno por disponer de las nuevas monedas.


                                            Diseño de la Moneda muestra 1833, Fernando VII   


Moneda cedida por el compañero Eddy
20 Reales 1833 " M - DG "

Las Marcas Técnicas, se colocan en la leyenda de reverso, bajo el escudo y en sentido contrario a la leyenda principal, para que puedan ser identificadas rápidamente. Sólo aparecen la marca de la Casa de la Moneda de Madrid (M coronada) y las siglas D.G, que corresponden a José Duro Garcés, nombrado en 1833 ensayador primero de la casa de la Moneda de Madrid, ( de donde salió esta moneda de prueba ) siendo destinado como ensayador en el Real Departamento de Grabado.( José Duro Garcés fue nombrado Ensayador  mayor el 29 de octubre de 1850, Ensayador mayor del Reino el 29 de octubre de 1851, y falleció el 30 de agosto de 1855).

Leyenda Monarquica 1834, Ceca "M" - Madrid.
D.G. ( Departamento de Grabado ).

Como podemos ver las primeras monedas de Isabel II ya muestran  algunos cambios con respecto a las tradicionales de época anterior, pero son similares a las de la última “acuñación” de Fernando VII, se abandona el uso del latín, ligado a los períodos anteriores y al absolutismo, por el uso del castellano, era una muestra del inevitable nuevo rumbo político de la Monarquía. Son momentos en que la Reina Gobernadora necesitaba defensores y llamó al liberal Martínez de la Rosa a presidir el gobierno (enero1834).
En general el abandono del latín en las leyendas monetarias es algo propio de todas las revoluciones liberales desde época de la Revolución Francesa, recordemos que las monedas realizadas durante el reinado constitucional de Luis XVI llevaban las leyendas en francés y fueron el modelo a seguir en toda Europa.

En cuanto a la tipología,  vemos el retrato de la reina niña.



                     20 Reales 1834, Madrid “M” – NC          



         20 Reales 1835, Madrid “M” – CR  


20 Reales 1836, Madrid “M” - CR


El signo de valor se colocaba a derecha e izquierda del escudo ( valor * - Rs.).
De esta manera la nueva pieza nos muestra esos deseos de cambios tranquilos y controlados desde el poder, aunque manteniendo intacta la autoridad real y la religión, pero sin cerrar la puerta a reformas administrativas dirigidas a mejorar el funcionamiento burocrático y el nivel de vida de la población.



Escudo cedido por el compañero “ Lanzarote”.


 En el Reverso de estas monedas  Isabel II fue continuista, en el sentido de que la tipología, mantenía la de las piezas castellanas cuya circulación se había extendido a toda la Península desde época de Felipe V. Es decir, el escudo de armas que aparecía en la gran mayoría de las piezas era el cuartelado de Castilla-León, con la granada en punta y el escusón de Borbón-Anjou en su centro, que tradicionalmente se conocía como escudo abreviado de España, (el Toisón de Oro, que recordemos era hasta entonces una marca distintiva únicamente de la moneda de oro, pero que ya había aparecido en la plata de esta forma en la “última acuñación” de Fernando VII,1833 ).
Leyenda monárquica (“REYNA DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS “). ( Como podemos ver la palabra “reyna” va con “Y” ).

En el Anverso podemos ver a Isabel II en sus primeros años de  niñez, este busto será  utilizado  oficialmente en las primeras acuñaciones de Isabel II en distintos valores. Con leyenda “ ISABEL 2ª POR LA GRACIA DE DIOS”.


                    En el canto,      "DIOS ES EL REY DE LOS REYES".

Año de acuñación, 1834.1835. 1836. ( únicamente en la ceca de Madrid ).

Peso: 27 Gramos  
Plata 902 milesimas.
Grabador: Mariano González de Sepúlveda.

Ensayadores y ceca:
1834 -   Ensayador: NC - Antonio Rafael Narváez y  José Luis Castroviejo
1834 - . ( DG ) - según distintas opiniones estas iniciales significarían  “Departamento de Grabado” o bien serian las iniciales de  “José Duro Garcés.
José María de Francisco  nombra a José Duro Garces con sus iniciales “DG”, como las iniciales del ensayador marcadas en la moneda de 20 reales de la ceca de Madrid, ( en el apartado de  arriba lo podemos ver ).

1835 –  Ensayador: CR - José Luis Castroviejo y Francisco Rodríguez
1836 –  Ensayador: CR - José Luis Castroviejo y Francisco Rodríguez


               Real de a ocho antiguo = 20 Reales de Vellón =  680 Maravedís = 30 Sueldos








Bibliografia; José María de Francisco Olmos. (PROPAGANDA POLÍTICA EN LA MONEDA DE LOS BORBONES)

La última acuñación de Fernando VII (1833). Imagen documental de una nueva realidad política.
Fotos de la subasta de Aureo y Calico “ Anastasia de Quiroga”





lunes, 27 de agosto de 2012

Breve historia de la vida de Isabel II

Hola soy Javi, aficionado a la numismática y al periodo de Isabel II, en este blog podremos estudiar las distintas monedas y valores del periodo Isabelino como también sus cecas, ensayadores , etc, desde su primer periodo hasta sus ultimas acuñaciones.
Tambien trataremos cualquier periodo de la numismática española y extranjera, eventos y noticias numismáticas.

Empezaremos con una breve historia de la vida de Isabel II, conocida también como “ La de los tristes destinos”, “La reina niña “ y “la reina de los pobres”  por su bondad y caridad hacia ellos.

Isabel II nacio en Madrid el 10 de octubre de 1830 del cuarto matrimonio de Fernando VII con su sobrina Maria Cristina de Borbon, poco después de que el rey promulgara la Pragmatica por la que se restablecía el derecho sucesorio tradicional castellano según el cual podían acceder al trono las mujeres en caso de morir el monarca sin descendientes varones.

Al morir su padre  fue designada heredera del trono por la Pragmática Sanción de 1830. Jurada princesa de Asturias el 20 de junio de 1833, Isabel fue proclamada reina de España en octubre de ese mismo año, cuando apenas contaba tres años de edad.

Fernando VII murió el 29 de Septiembre de 1833 quedando como “Reina Gobernadora” María Cristina e Isabel II como futura reina de España.

Por otra parte tres meses más tarde después de quedar viuda María Cristina de Nápoles se casa en palacio con un guardia de Corp., Fernando Muñoz, Duque de Riánzares saliendo embarazada en cinco oportunidades, semejante locura indiscutiblemente tenía que traer una consecuencia y una vez terminada la guerra civil, el General Espartero que fue el vencedor se opuso a María Cristina (1840) y esta tuvo que salir de España al exilio por primera vez.

En el año de 1840 España tenía una Reina de 10 años Isabel II y un General que se proclamó Regente Real, una vez dado el golpe.
El 8 de Noviembre de 1843 las Cortes aprobaban la mayoría de edad de Isabel II, por mayoría: 193 votos a favor y 16 en contra. Dos días después Isabel II juraba la Constitución.



Cuadro de Jose Madrazo


 La sucesión en la princesa Isabel provocó el estallido de la primera Guerra Carlista, conflicto en el que se dirimió la pervivencia del absolutismo representado por el infante Carlos María Isidro, hijo de Carlos IV- o el triunfo de la monarquía constitucional. Los liberales apoyaron los derechos de Isabel, ya que veían en su persona la posibilidad de una evolución constitucional de la monarquía española. La sangrienta contienda, que duró seis años, concluyó con la consolidación de Isabel en el trono tras el Acuerdo de Vergara.

 Isabel II era una mujer de escasas cualidades intelectuales,  había recibido una nefasta educación, en gran medida debido al descuido de su madre  María Cristina, que dio a sus hijas, Isabel y María Fernanda, una formación doméstica e idiotizante, que incluía la religión, el piano y las labores y despojada de disciplinas humanísticas y políticas.

Los dos bandos ( Carlistas o Cristinos y Liberales o seguidores de la reina niña ) querían tener a Isabel a su lado por intereses políticos, ese fue el mayor error a la hora de tener una enseñanza  y una buena educación.( Según de que ideología fuera el educador, profesor y su aya , de los varios que tuvo a lo largo de su educación en palacio ).

 En noviembre de 1843 las Cortes declararon mayor de edad a la reina, que poco después tomaba posesión del trono y juraba la Constitución, a los trece años.

La reina fue objeto de dos atentados durante la Década Moderada. El primero, en la calle Alcalá en 1847, a manos del periodista y abogado Ángel de la Riva, que fue indultado después de un oscuro proceso. El segundo, en febrero de 1852, cuando el anciano sacerdote  Martín Merino atacó a Isabel II con un cuchillo, hiriéndola de levedad, de resultas de lo cual fue ejecutado mediante garrote vil.



El cura Merino intentando matar a Isabel II



En 1846 Isabell II se casó con el duque de Cádiz y primo hermano de la reina. El matrimonio se concluyó durante el gobierno de Istúriz y tras largas conversaciones internacionales en las que no se tuvieran en cuenta las preferencias personales de la reina. Don Francisco de Asís de Borbón fue impuesto como candidato neutral por las presiones de Francia e Inglaterra, que temían la ascensión al trono de un consorte extranjero que pudiera inclinar el fiel de la balanza de las relaciones internacionales españolas hacia una u otra potencia.

Don Francisco de Asís era homosexual, hecho que contrastaba con la escandalosa afición de Isabel por los hombres y con sus once partos. Desde el inicio de su matrimonio los esposos se profesaron mutuamente una antipatía insalvable que condujo a continuas separaciones. En distintas ocasiones hubieron de mediar entre la real pareja políticos cercanos a la reina, como Narváez, y las instancias eclesiásticas, incluidos el papa Pío IX y el confesor de la reina, el arzobispo Antonio María Claret.

La reina era mujer vulgar y temperamento escandaloso. Por su cama pasaron distintos favoritos, si bien los escasos estudios que existen sobre la vida de la reina no permiten asegurar que fueran todos los que popularmente se decía. Entre ellos se encontraban el general Serrano (el general bonito, se le llamaba), los cantantes de ópera Mirall y Obregón, el maestro Arrieta, el marqués de Bedmar, Miguel Tenorio y el comandante Puig Maltó.


Casi sesenta gobiernos se sucedieron velozmente en el poder. Pueden distinguirse distintos períodos según la tendencia política que presidiera el gobierno: período liberal (1833-36), regencia de Espartero (1840-43), transición (1843-1844) a la década moderada (1844-54), bienio progresista (1854-56), reacción moderada (1856-58), gobierno de la Unión Liberal (1858-64) y el cuatrienio final de tendencia ecléctica. El último gobierno del reinado, presidido por el ultra conservador González Bravo, representó la reacción autoritaria que desencadenó la Revolución de 1868 y la crisis final de la monarquía.

Cuando O’Donnell se retiró de la vida política, fue sucedido por Narváez, que murió en 1868. Estos hechos, junto a las reaccionarias medidas de gobierno del nuevo presidente, González Bravo, precipitaron la reacción social. Coaligados los unionistas con progresistas y demócratas radicales por una parte, y conjurándose Prim y Olózaga en Bruselas por otra, se produjo la caída de la monarquía. La insurrección se inició en la escuadra de Cádiz en septiembre de 1868. La rebelión recibió el apoyo de Prim y de las tropas del general Serrano, que se puso a la cabeza de los rebeldes. 

En este contexto, Isabel II entregó el poder a  José de la Concha, quien determinó enviar contra los insurrectos al marqués de Novaliches. Derrotado éste por Serrano en Alcolea, la reina huyó a Francia el 13 de septiembre, y el día 26 de ese mismo mes fue proclamada la I Republica Española.                                            


Tampoco Isabel hizo intentos de comprender la situación y lograr un compromiso con las fuerzas sociales. Ni siquiera fue destronada; ella misma renunció al trono mientras pasaba sus vacaciones en Lequeitio, avalando así con su indolencia el triunfo del levantamiento de Serrano.



         Salida de Isabel al destierro.

Desde septiembre de 1868, cuando contaba treinta y ocho años, hasta su muerte a los setenta y tres en su residencia del palacio de Castilla -o palacio de Basilewsky- en París, Isabell II vivió en el exilio, exceptuando sus breves estancias en España durante el reinado de su hijo Alfonso XII, en quien había abdicado sus derechos al trono en 1870. La etapa de su exilio resulta imprescindible para comprender el reinado y la vida de Isabel II. Su comportamiento en el exilio y sus decisiones políticas fueron una continuación de las camarillas, intrigas y personalismos de su reinado.