miércoles, 7 de junio de 2017

Medalla exposición de bellas artes de Madrid 1864. 1ª clase.








La creación de las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes por R.D. de Isabel II, de 28 de diciembre de 1853 y Reglamento de 1 de mayo de 1854, constituye uno de los acontecimientos más importantes para la historia artística de España.

Fue el ministro de Fomento, Agustín Esteban Collantes, quien propuso a la Reina la creación de las Exposiciones de Bellas Artes.
Las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes satisfacían a los artistas porque les aseguraba el trabajo y la independencia de las rígidas normas académicas y al menos, teóricamente, les daba a todos igualdad de oportunidades.

Al mismo tiempo satisfacía al público al que se acercaban las obras de arte para su deleite y educación. La crítica tenía la posibilidad de intervención directa en el proceso artístico que antes no había tenido. Por otra parte, el Estado podía cumplir su misión de velar por el desarrollo del arte y obtener réditos políticos.

La ubicación del local para la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1864 estuvo llena de vicisitudes.
El 11 de mayo se pensó en el Paraninfo de la Universidad de la calle de San Bernardo. El 14 de agosto se cree que el lugar idóneo es el solar del Paseo de Recoletos en el que estuvo situada la Escuela de Veterinaria (hoy parte de la Biblioteca Nacional).

Se advierte que la construcción debe ser segura y con la posible economía pues debe durar tan solo el tiempo de la Exposición.

 El día 31 de agosto se había decidido que el arquitecto del Ministerio de Fomento, Francisco Jareño, y el ingeniero D. Carlos Mª de Castro, diseñaran una carpa para que fuera instalada en el solar de las Monjas Vallecas situado en la calle Alcalá.
El 24 de septiembre salió a subasta la contrata de obras, que es otorgada a D. Juan Prado y Vázquez y a D. Nicolás Soto y Rodríguez.

El presupuesto, aprobado el 13 de septiembre asciende a 316.385,14  reales,  sin embargo, en la escritura de la contrata del 6 de noviembre de 1864 la cantidad asignada es de 148.482 reales de vellón.


Interior de la carpa que diseñó el arquitecto Jareño


El 6 de abril de 1864 fue nombrado el jurado y los miembros fueron como presidente, Eugenio Ochoa, Director General de Instrucción Pública, como vicepresidentes, Duque de Rivas, presidente de la Academia de Nobles Artes de San Fernando  y José Caveda, director del Museo Nacional  y como secretario, Eugenio de la Cámara, secretario de la Academia de Nobles Artes de San Fernando.

El 13 de diciembre de 1864  los Reyes, Isabel II y D. Francisco de Asís asisten a la inauguración.
La Reina se dignó presidir la apertura  para contribuir con su soberana presencia al mayor realce de nuestras glorias artísticas nacionales.

La inauguración se hizo a las tres y media de la tarde. S. M. la Reina llevaba un magnífico vestido de seda verde con adornos de encaje negro un abrigo de terciopelo y un sombrero de color blanco.

Entrada a la Exposición

 Aquel  día llovía con intensidad por lo que se había colocado un elegante cobertizo para que no se mojasen las personas que iban en carruaje.

Muchos de los artistas expositores ya estaban por el pabellón como Antonio Casado, Gisbert, Hiraldez de Acosta,  Rosales, y algunos más.


En la sala octava se encontraba el cuadro de Rosales  “Doña Isabel la Católica dictando su Testamento”.





En la cuarta sala se encontraba el cuadro de Casado,  “La Batalla de Bailén”.




En la quinta sala se encontraba el cuadro de Gisbert  “El desembarco de los Puritanos”




Estos tres cuadros obtendrían primera medalla de primer premio.


La visita real duró tres cuartos de hora y el mal tiempo no impidió que un inmenso gentío ocupara las avenidas de la exposición, la calle Alcalá estuvo todo el día obstruida de gentes y carruajes por toda la parte inmediata al local de la exposición.

Pasado unos días y ya reunido el jurado el día 11 de enero de 1865  se acordó pasar a votar los premios de la Sección de Pintura a cuyo fin se leyó primeramente los premios o medallas de 1ª clase.

-La primera medalla de primera clase para D. Eduardo Rosales, quedando en consecuencia adjudicado el premio al primero.
-Para la segunda medalla de 1ª clase quedó  elegido por unanimidad  D.Antonio Gisbert.
-Para la tercera de la misma clase fue elegido D. José Casado.


El 19 de enero de 1865 S. M. La Reina aprobó la propuesta de premios.
El jueves 26 de enero de 1865, se acuerda  comprar la obra de Rosales  “Últimos momentos de Isabel la Católica”.
El Testamento fue valorado en 30.000 reales  y se pagaron  después de regateos 50.000.
El cuadro de Doña Isabel la Católica dictando su Testamento  mide 2,90 x 4 m.


La medalla de 1ª clase que se otorgó a los participantes premiados fue obra de Eduardo Fernández Pescador, escultor y grabador en hueco. 

Eduardo Fernández Pescador atraído desde muy joven por la escultura, comenzó a aprender dibujo y modelado bajo la dirección de su pariente, el cincelador José Sánchez Pescador, y en la Real Academia de San Fernando como alumno de la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado.
 La intensa relación que tuvo con su primer maestro le llevó a cambiar su segundo apellido por el de Pescador, aunque siempre firmó sus obras únicamente con el primero. 

Estudioso y amante de su arte como el que más, obtuvo en 1854 ya por oposición, a los dieciocho años de edad, la pensión del Gobierno para perfeccionarse en París.
Tras completar su educación  con sus celebres grabadores y maestros  Oudiné y Ponscarme volvió a Madrid en 1865, convirtiéndose en profesor de grabado en hueco de la Escuela Superior dependiente de la Academia de San Fernando.

El 17 de junio de 1867 fue elegido académico de número de esta corporación, cubriendo la vacante de Bartolomé Corominas. 
En su toma de posesión el 18 de abril de 1869, leyó un interesante discurso titulado «La historia del grabado de monedas y medallas», que fue contestado por Valentín Carderera.

Como escultor también realizó cinco medallones en bronce y sus retratos en cera, el modelo y cincelado de un bastón de mando regalado por sus subalternos al gobernador de Ciudad Real, don Agustín Salido, un busto de José de Madrazo y diversas figuras de tamaño natural para la decoración de uno de los salones del palacio del marqués de Salamanca.

Eduardo Fernández estuvo casado con doña Rafaela Calvo, con quien tuvo una hija.
Hermano y ayudante suyo fue el también grabador en hueco Enrique Fernández y Mauricio.

Su obra fue variada y muy interesante, recibiendo premios en Exposiciones nacionales e internacionales, en especial la Universal de París de 1867, donde presentó los troqueles para las medallas de premios, así como una medalla con el retrato de Olózaga y un modelo de duro, lo que le valió una segunda medalla de oro y las alabanzas de la crítica francesa. 


Entre sus obras podemos citar la medalla con el retrato de la Reina Isabel II, que  lleva una diadema de flores de lis, pendientes y collar, firmado FERNANDEZ. F . Medalla que se entregó como Premio de la Exposición de Bellas Artes de Madrid.


MEDALLA DE 1ª CLASE ENTREGADA EN LA EXPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES CELEBRADA EN MADRID EN 1.864



ANVERSO: "ISABEL II REINA DE LAS ESPAÑAS"
Cabeza de la reina, a la derecha. Lleva collar de perlas y el pelo recogido en una trenza y diadema de flores de lis.




REVERSO: ESPOSICION NACIONAL DE BELLAS ARTES. MADRID MDCCCLXIV.  “PRIMERA CLASE" (Entre una gruesa corona de hojas de laurel ).




CANTO: LISO.
Grabado con la marca del director de la casa de la moneda de Paris en esa época “abeja”.
Junto a la abeja “cuivre”.


Nota:  Al llevar la marca del director de esa época grabado en el canto nos indica que la medalla fue grabada en Paris por Eduardo Fernández Pescador cuando aún estaba allí pensionado.



METAL: Bronce
DIAMETRO: 50 mm
PESO: 62,30 G.
GRABADOR:  Fernández  F. (Eduardo Fernández Pescador )










Bibliografía:















viernes, 20 de enero de 2017

Isabel II representada en el Botón.





El hombre, desde los tiempos más remotos, incluso antes que cubrirse el cuerpo, se adornaba. El hombre primitivo pasó del uso de decoraciones corporales a crear piezas externas con la cuales embellecería su cuerpo. Caracoles, dientes de animales, marfil, ámbar, ágata, turquesa y cristal de roca fueron los primeros materiales utilizados para esos adornos.

Se tiene conocimiento de que los primeros botones eran utilizados desde la antigüedad, no con el sentido funcional con el que hoy los identificamos, sino a modo de joya, cosidos sobre la ropa o sobre otros accesorios. 


Los primeros botones los encontramos en el valle del río Indo, y datan del 2000 a.C.
Por aquella época, y durante casi 3500 años, consistían en conchas talladas y perforadas que
se usaban como elemento ornamental. Otros pueblos, como los iberos, introdujeron los
metálicos, y los griegos y romanos los empleaban para sujetar prendas, también en forma de
broche.


Durante la Edad Media, y hasta el siglo XIX, se consideraba un objeto de lujo, prácticamente una alhaja, sólo al alcance de los más acomodados. 

1550. Antonio Moro. El príncipe Felipe de España.Bilbao. Museo de Bellas Artes

Si la cantidad llamaba la atención no menos lo hacía la calidad. Las escrituras reales han dejado constancia de los gastos que los monarcas y cortesanos realizaban en el culto de la apariencia y, sobre los botones, abundan los datos. En 1520, Francisco I, rey de Francia, encargó a sus joyeros 13.400 botones de oro para ser cosidos a un traje de terciopelo negro y su nieto Enrique III se mandó a hacer, en 1583, 18 docenas de grandes botones de plata con forma de calavera. Famoso por prestar especial atención a su atuendo, Luis XIV, en 1684, poseía 104 botones de diamantes y en ese mismo año hizo partir un diamante de 52 quilates para hacerse dos botones. Dos años después, el joyero de la corte recibió el encargo de confeccionar 48 botones y 90 presillas para un chaleco del rey y para ello empleó 816 piedras de color y 1.824 diamantes.


Durante la Edad Media, y hasta el siglo XIX, el botón se consideraba un objeto de lujo y
para los campesinos era una cosa que no se lo podían permitir.


Ya en el siglo XIX, con la aparición de las máquinas, los botones se empezaron a fabricar en serie y su uso se generalizó entre ambos sexos, hasta llegar a nuestros días.

Ya que un botón era una prenda muy cara para un campesino lo que solían  hacer era con una moneda de 1 maravedi de Isabel II  un botón.
Se perforaba la moneda dos veces y ya servía como botón y aunque perdían 1 maravedi  era mucho más barato que comprar un botón.



Aquí tenemos una bonita muestra de una moneda de 1 maravedi de 1842 ceca Segovia, perforado y preparado para servir como botón. Solía de ser de gente con pocos recursos.






Aquí tenemos otra bonita muestra en este caso de a modo de broche sobre una moneda de 20 reales de 1858 ceca Madrid.
En este caso se podría decir que es de gente con muchísimos mas recursos y de alta sociedad ya que una moneda con este valor significaba muchísimo dinero de la época.


El día 29 de marzo de  1829  Fernando VII derogó el  auto de 1713  referente a la sucesión, que excluía a la mujer de la línea de sucesión del trono.
Viudo de Doña María Amalia de Sajonia se caso con Doña Cristina, de quien nació Isabel II, Princesa de Asturias.
Por el testamento de Fernando VII sucedió en el trono su hija Isabel, bajo la Regencia y  tutoría de su madre, Doña María Cristina.

Durante el reinado de Isabel II se acuñaron diferentes sistemas monetarios con  diversos tipos de monedas.
Del mismo modo talleres y empresas privadas acuñaban con el busto de la reina diversos tipos de botones, bustos diferentes que representan las distintas edades de la Reina.

El botón civil suele llevar unas iniciales que nos dicen el nombre y apellidos del fabricante que suelen ser empresas privadas.
A continuación veremos unos ejemplos de botones en los que la Reina Isabel II se ve representada en ellos en distintas etapa de su vida.


A medida que vaya obteniendo más botones con diferentes bustos iré actualizando la entrada. 



Isabel II representada en botón y en Moneda en los primeros años de su reinado.


Parte trasera con pasador para todos los botones.
















Aunque muchos parecen iguales en el busto suelen tener variaciones en la leyenda, puntos y asteriscos.



               
                                La  niñez                                                  La Juventud

La madurez


Se suele decir que en estos tres bustos de las monedas que circulaban en su epoca estan representados los bustos en los botones de Isabel II.








Fuente;
MUSEO DE HISTORIA MILITAR DE CASTELLÓN (CATÁLOGO DE LA COLECCIÓN DE BOTONES )
Numisma, enero – diciembre 2004.